martes, junio 09, 2009

7-J

Escuchando: Con poco me lo monto, de Zodiacs.

Hace un par de semanas ya os comenté que me había tocado ser presidente de mesa electoral en las elecciones al Parlamento Europeo que se celebraron este domingo. Cuando me entregaron los papeles, entre ellos se encontraba una suerte de manual de instrucciones que describía todo lo que pasaría a lo largo de la jornada y cómo debía actuarse en cada caso.

Llegué al local a las 8 de la mañana. El resto de titulares y suplentes fueron apareciendo, y los enlaces del ayuntamiento mandaron a casa a estos últimos cuando quedó claro que todos los titulares habíamos aparecido. Hasta la apertura de las puertas, estuvimos conociéndonos, repartiéndonos la faena y preguntando dudas a los enviados de la administración. Al principio la cantidad de papeles, listas y actas que íbamos a usar nos preocuparon, pero pronto vimos que todo iba a ser bastante manejable.

Hasta la hora de comer vino mucha más gente de la que yo había esperado. Teníamos poco más de 400 electores censados en nuestra lista, y en las primeras horas ya habían depositado su papeleta más de 170. Como lo importante es que en todo momento haya al menos dos de los tres integrantes principales de la mesa (presidente y dos vocales), decidimos hacer turnos para ir a comer. Los dos interventores tenían más libertad, pero prefirieron comer en el local.

El día fue mucho mejor de lo que temía en un principio. Salvo por la tarde, donde sin duda hubo mucho menos movimiento, las horas pasaron rápidas. La votación era bastante entretenida, y en la mesa nos llevábamos todos muy bien los cinco: el interventor del PP, la interventora del PSOE, un vocal, la otra vocal y yo, el presidente y el más joven. Hubo bromas, las típicas conversaciones sobre las vidas de cada uno (¿de dónde eres?, ¿qué estudias/trabajas?...) y mucho comentario sobre los votantes, sus pintas y su comportamiento. Fue una jornada entretenida, que si bien fue indudablemente larga, no fue para nada pesada. A las 20:00 en punto cerramos el local y las dos mesas comenzamos el recuento. Nos repartimos el trabajo y en poquísimo tiempo acabamos de contar, y fue el momento de completar las actas y hacer las mil firmas que necesitaba todo. Hacia las 21:30 ya estaba todo recogido, los tres sobres precintados y empezaron las despedidas. Al otro presidente y a mí nos llevó la Policía Nacional a los juzgados para entregar dos de esos sobres, y luego nos volvimos caminando a casa, porque da la casualidad que vivimos en el mismo piso.

A las 22:00 ya estaba en mi casa, sabiendo que los resultados de mi mesa eran menos generosos de lo que estaban siendo en el conjunto del país. Afortunadamente. Cosa nada rara, de todos modos, después de ver la media de edad de los votantes que se acercaron a nuestra urna.

lunes, junio 01, 2009

A las cinco en la Fonteta

El viernes La Oreja de Van Gogh actuó en Valencia, y yo estuve allí. X ya ha mostrado bien cómo fue aquella noche, así que no añadiré mucho más.

Fue genial verlos seis años después, y fue impresionante escuchar a Leire cantar las canciones que siempre le oímos a Amaia. Lástima de niñas gritonas y saltarinas; fueron la única mancha a un concierto alucinante. Estoy ansioso por ir al concierto de julio y volver a estar allí, a pocos metros de ellos, cantando algunas de las mejores canciones del mundo.

martes, mayo 26, 2009

La Unión hace la fuerza

Escuchando: Paparazzi, de Lady Gaga.

Ayer tuve que hacer una exposición en clase de Historia sobre la Unión Europea. Me tocó hablar de la situación actual y de los retos de su futuro, y lo cierto es que sentí bastante desánimo mientras preparaba el trabajo, el día antes. Tuve que recopilar información sobre la fallida Constitución y sobre esa suerte de parche que es el Tratado de Lisboa, los documentos que deberían actualizar la UE al siglo XXI pero que son sistemáticamente boicoteados por la ignorancia, el egoísmo y la apatía. Cuatro años después de que los españoles le diéramos el a la Constitución (con una participación irrisoria), la construcción de la Unión sigue empantanada, sin que nadie sepa cómo poner el tren de nuevo en las vías. En 2005 franceses y holandeses dijeron que no, más por motivos internos que por verdadera oposición al Tratado, y la mediocre solución de Lisboa fue echada para atrás por los irlandeses el año pasado. Ninguna de las presidencias ha querido remover demasiado el asunto, y a día de hoy seguimos siendo regulados por más de quince tratados que llevamos arrastrando desde la década de los 50. Todo porque unos países no quieren renunciar a su ventaja en el Parlamento, porque otros quieren conservar demasiada autonomía en la UE pero continuar disfrutando de las ventajas, porque algunos deciden pasar de la UE y agitar los fantasmas del imperialismo...

Los países que están en la Unión pero que muestran una actitud que sugiere que lo que más querrían es abandonarla me irritan terriblemente. Reino Unido boicotea multitud de propuestas, se opone a muchas medidas y exige que se le exima de ciertas obligaciones y directivas vinculantes. Si tanto detestan formar parte de la UE, lo que deberían hacer es marcharse. Lo mismo puede aplicarse a cualquier otro país que sólo esté en la Unión para recibir ayudas y disfrutar del mercado común. La Unión es cooperación y solidaridad, ceder en algunas cosas para obtener algo mayor, y quienes no sean capaces de entenderlo deberían volver con sus aranceles, sus pasaportes y sus monedas de mierda.

El próximo 7 de junio hay elecciones al Parlamento Europeo. La mayoría de la gente va a pasar de votar, alegando que o no sirve para nada o que lo que ocurre en Bruselas no nos afecta. Pero sí lo hace. La regulación mediambiental, la sanitaria, los fondos de desarrollo regional, el rechazo a las 65 horas semanales, la bajada de precios de las llamadas de móvil internacionales... todo son cosas de las que se ocupa el Parlamento. Soy profundamente europeísta, de aquellos que opinan que deberíamos avanzar hacia algo parecido a unos Estados Unidos de Europa, pero incluso aunque no os guste la idea, nadie puede negar que la UE ha conseguido grandes cosas y ha ayudado a todos sus miembros. La Unión hace la fuerza.

En estas elecciones seré presidente de mesa electoral, así que nos vemos en las urnas.

domingo, mayo 24, 2009

Time goes by so slowly

Escuchando: Jerk it Out, de Caesars.

Últimamente estoy siempre cansado, debe ser la astenia primaveral esta que siempre está en boca de nuestros mayores. En las dos últimas semanas he ido cuatro veces al cine pero sólo he visto dos películas. Parece que la cartelera está tan aburrida como yo.

En realidad, no es aburrimiento, más bien diría que estoy ocioso. Estoy menos preocupado que nunca por los exámenes, tengo un par de proyectos que parecen marchar bien, el verano de momento pinta prometedor y el otro día pude escuchar un tema de las Hinoi Team en el Saturn. ¿Se puede pedir más?

Oh, sí. La sexta temporada de Lost YA. Odio haber visto la quinta antes de que esté doblada, porque tendré que esperar más para ver el final de la serie. Yo maldigo Internet.

lunes, mayo 18, 2009

Attraction Obsession Connection Seduction Emotion

El asesino fruticida ha vuelto, después de muchos años alejado de la pequeña pantalla. Hace casi 15 años empezamos a ver por televisión los spots de The Radical Fruit Company NY, una subsidiaria de PepsiCo que vendía bebidas de extractos de frutas en envases de cristal y que lanzó una sádica campaña publicitaria en la que un misterioso individuo se enseñaba violentamente con frutas parlantes para convertirlas en zumo. The Coca-Cola Company intentó contraatacar con sus Fruitopia, pero se quedó en un intento.

Llegó a haber cinco o seis sabores distintos, pero con el paso del tiempo quedaron finalmente sólo los dos básicos: Lemon Obsession y Orange Attraction. Estos también desaparecieron paulatinamente de los estantes de los supermercados, pero hasta hace unos meses aún era posible encontrarlos en lugares como El Corte Inglés y algunos Carrefour. Hará unas semanas vi un nuevo envase de Radical en Consum: el cristal había sido sustituido por el aluminio habitual, pero como sólo vi el sabor de limón y yo soy pro-naranja a muerte, me olvidé del asunto.


Videos tu.tv


Pero The Radical Fruit Company NY ha vuelto. Todos hemos visto el nuevo spot, que utiliza la misma técnica de rotoscopia que Richar Linklater nos ofreció en A Scanner Darkly. El nuevo spot, como los antiguos, es soberbio. Se me hace la boca agua de pensar que volveré a beber Orange Attraction.

Aquí podeís ver algunos de los spots de los 90.