Escuchando: Radio, de Beyoncé.
OMG, ¡hace demasiado tiempo que decidí tomarme unas breves vacaciones de todo esto!
He aprovechado mi regreso para hacer limpieza. Una limpieza al estilo del Ministerio de la Verdad, la ídem sea dicha, porque me he dedicado a sanear la larga historia de este blog que leéis. En realidad, nada que no haya hecho con anterioridad: hace algún tiempo ya retiré del espacio público las colaboraciones que acompañaron a mis palabras durante los dos primeros años de existencia de Días contados. Ahora he repasado los inicios de mi primera aventura en Internet, y he sentido la necesidad de hacer una nueva limpieza. Era muy consciente de los humildes y hasta tristes inicios de esto, pero no recordaba haber escrito tantos párrafos irrelevantes y totalmente olvidables, centrados siempre en cómo me sentía determinado día o qué trabajos me faltaba entregar esa semana. Todo eso ha sido eliminado del hiperespacio, aunque por supuesto nunca me desharé de esas palabras.
Lo malo de esta limpieza de verano es que se ha retrasado la fecha de inauguración del blog más de un año. En realidad tampoco es tan importante, pero ya no habrá pruebas de los seis años que llevo contándole mis días al mundo. Y es que releyendo todas las entradas me he convencido de que el título del blog es alucinantemente acertado. Da miedo y todo. Demasiado cercano, demasiado personal; demasiado prescindible.
Quizás algún día vuelva a hacer limpieza, no lo sé. Pero eso sólo afecta al pasado, y no es lo que debe centrar nuestra atención. Por primera vez, tengo conexión a Internet en la playa, así que no os diré "hasta septiembre". Mis vacaciones de blog han terminado, la batería está cargada. ;)
OMG, ¡hace demasiado tiempo que decidí tomarme unas breves vacaciones de todo esto!
He aprovechado mi regreso para hacer limpieza. Una limpieza al estilo del Ministerio de la Verdad, la ídem sea dicha, porque me he dedicado a sanear la larga historia de este blog que leéis. En realidad, nada que no haya hecho con anterioridad: hace algún tiempo ya retiré del espacio público las colaboraciones que acompañaron a mis palabras durante los dos primeros años de existencia de Días contados. Ahora he repasado los inicios de mi primera aventura en Internet, y he sentido la necesidad de hacer una nueva limpieza. Era muy consciente de los humildes y hasta tristes inicios de esto, pero no recordaba haber escrito tantos párrafos irrelevantes y totalmente olvidables, centrados siempre en cómo me sentía determinado día o qué trabajos me faltaba entregar esa semana. Todo eso ha sido eliminado del hiperespacio, aunque por supuesto nunca me desharé de esas palabras.
Lo malo de esta limpieza de verano es que se ha retrasado la fecha de inauguración del blog más de un año. En realidad tampoco es tan importante, pero ya no habrá pruebas de los seis años que llevo contándole mis días al mundo. Y es que releyendo todas las entradas me he convencido de que el título del blog es alucinantemente acertado. Da miedo y todo. Demasiado cercano, demasiado personal; demasiado prescindible.
Quizás algún día vuelva a hacer limpieza, no lo sé. Pero eso sólo afecta al pasado, y no es lo que debe centrar nuestra atención. Por primera vez, tengo conexión a Internet en la playa, así que no os diré "hasta septiembre". Mis vacaciones de blog han terminado, la batería está cargada. ;)






















